ENTREVISTA MANUEL LUCIANO HALLIVIS PELAYO “El justiciable tiene derecho a pedir más”

“El justiciable tiene derecho a pedir más”

Es uno de los principales personajes del mundo fiscal en el país, ahora responsable de la Presidencia del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, en cuyo seno se dirimen controversias que son cercanas a los 440 mil millones de pesos.

Puntual a la cita, Don Manuel Hallivis nos recibe lleno de ideas y de una visión que refleja sus ganas de servir a México. Abogado por vocación, el mayor de dos hijos de una familia pequeña. Su abuelo de origen griego, trabajó al lado de Álvaro Obregón designado inspector de hacienda. Su padre, un notable Doctor en Administración, y su madre ama de casa, que cumplió recientemente 85 años,  de quién recuerda que lo primero que le enseñó fue a comer picante, porque de donde son los Pelayo se come mucho picante, como las tortas ahogadas y el pozole: “Fui criado con las cosas de pueblo”, define.

Don Manuel nos expresa con humildad los inicios de su carrera hasta ser designado como Presidente del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA): “La vida me dio la oportunidad de iniciar hace 40 años en el servicio de la administración pública. Empecé desde abajo, ¡bendito sea Dios! Inicié temprano, con necesidad de trabajar para pagar mis estudios. A  los 17 años de edad logré entrar a la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) donde tuve la oportunidad de, primero, ser meritorio; pero luego fui contratado como oficial administrativo “C”, con el más sencillo sueldo que había en ese entonces. Estuve algunos años así debido a que todavía me encontraba estudiando. Sufrí  lo que tiene que sufrir para lograr lo que quería ser. Así inicié y esa fue mi gran suerte, pues me inicié en el Departamento Jurídico del Impuesto Sobre la Renta”.

Su capacidad e inteligencia lo llevó a que su tesis de licenciatura obtuviera el primer lugar nacional en un concurso organizado por la Cámara Nacional de Comercio (CANACO),  derivando en su idea de estudiar en el extranjero. Y recuerda: “Era la época de la primera devaluación, exactamente en el año de 1976, que fue la más fuerte sufrida por el peso mexicano frete al dólar, que de estar a $12.50 subió hasta $26.00. Algunos personajes que fueron trascendentes en mi vida me animaban para que concursara por una beca. Respondí que no porque el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) no daba becas para estudiantes de Derecho. Sin embargo, me insistieron… ¡Tú concursa, hombre!, me decían, y entonces participé en los concursos tanto del CONACYT con del Banco de México”.

Fue así que le llegó la ansiada beca otorgada por el Banco de México. Aquí nos platica Don Manuel: “Me dije a mí mismo: me voy, no puedo perder más tiempo”.

Limitado y con los ahorro que hizo mientras trabajaba y estudiaba, viajó a Estados Unidos y, estando allá le llegó la grata noticia de que también había ganado la beca del CONACYT.

Continua platicando: “Curse mi primera maestría en Derecho en la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, en los Estados Unidos. El Estado de Luisiana es el único que tiene lo que ellos llaman Civil Law. Debido a su marcada influencia francesa, en ellos ha permeado el derecho romano, como el que seguimos nosotros, más que el derecho anglosajón. Todo eso me gustó porque, además, eran especialistas a nivel mundial en Derecho Marítimo, por eso mí tesina fue sobre este tema. Pero no olvidé mis antecedentes y me especialice en Economic Law que es el análisis económico del derecho, lo que me ha ayudado en mi vida profesional. Cuando regresé a México publiqué mi tesis “El salvamento no contractual  de bienes en el Derecho Mexicano” en la revista jurídica de la escuela de Derecho de la Universidad Iberoamericana”.

Su segunda maestría, en Administración Pública, la estudió en la Universidad de Michigan. Al respecto menciona con una gran sonrisa: “No se si fue el mayor acierto o el peor error de mi vida”, pues un problema con su background in mathematics lo llevó a tener que cursar un  complejo programa propedéutico en cálculo integral y diferencial como requisito previo de actualización, y con la advertencia de que si no obtenía una aprobación satisfactoria, perdería la beca. Sin embargo, consiguió el grado exigido con una calificación de A+. Gracias a esto aumentó su  habilidad sobre métodos econométricos que ha aplicado en la evaluación de programas públicos.

Son muchos los recuerdos y anécdotas que le vienen a la mente a Don Manuel Hallivis de cada una de las áreas y responsabilidades que tuvo en el sector público. Así, recorrió diversos cargos en la SHCP, la Contaduría Mayor de Hacienda, en Fertimex y en el IMSS. “Son  40 años oficiales” -como él lo menciona- en los que tuvo de cerca a grandes personalidades, maestros y líderes que labraron en él una actitud y pensamiento que ahora se traduce en experiencia  solida.

Respecto de su nueva labor emprendida en el TFJFA a partir del pasado 1 de enero, señala: “Instruir juicio significa un esfuerzo e implica un gran trabajo de todos nuestros compañeros. Aproximadamente 160 mil demandas se atienden al año entre 46 salas regionales -la sala superior no instruye juicio- aclara. Y nos relata el procedimiento de un juicio contencioso administrativo: “Se presenta la demanda, se recibe, llega al archivo, luego pasa al secretario – es bastante rápido pero son pocas manos-, éste último y el Magistrado correspondiente elaboran el acuerdo de admisión a la demanda. Si algo no se presentó… requerimientos -hablando de un sistema simplificado-, “se puede complicar con los incidentes, luego traslado, contestación a la demanda, acuerdo a la contestación, correr traslado a las partes, ver si  hay ampliación o no, alegatos, cierre de instrucción y sentencia... ¡Es un mucho trabajo entre muy pocas manos!”. Si se trata de juicio simplificado interviene un Magistrado, pero cuando es un juicio tradicional, toca a tres decidirlo, o sea, no solo a cada magistrado le corresponde instruir lo suyo, sino que tiene que leer las sentencias que presentan sus compañeros, además de todos los acuerdos de Sala y no únicamente el Presidente de Sala.

Nos dice: “Imagínense todo el trabajo que involucra a mis compañeros. El llegar aquí evidentemente me ha impulsado a realizar un trabajo que consiste en, primero, hacer honor a la confianza de mis compañeros. ¿Cómo?, buscando que la unidad y amistad que nos profesamos todos se consolide. Luego, pretendo que haya una labor que beneficie al justiciable. Mucho nos critican los tiempos, pero debo decirles que a nivel mundial llevamos record; pegúntenle a los franceses, a los americanos o a los canadienses. Lo sé porque soy vocal ejecutivo de la International Association of Tax Judges, y en esa asociación he podido ver cómo se juzga a nivel internacional y lo que tardan en hacerlo. Nosotros les llevamos mucho camino, pero de todas maneras el justiciable tiene derecho a pedir más. Luego entonces, ¿qué es lo que queremos hacer? Necesitamos ver qué medidas tomamos. En poco tiempo vamos a proponer a los  legisladores una REFORMA muy puntual, no teórica. Estamos desarrollando un proyecto que lleva el consenso de la Academia. Señaló que no es mío; estamos cocinando medidas muy puntuales, y quirúrgicas, de simplificación del Juicio Contencioso Administrativo. Esto lo retomé porque en el año de 1995 a mí me tocó coordinar uno de los grupos  del Consejo Asesor Fiscal, el famoso CAFI.

Resalta el Magistrado Presidente: “México es, después de la India, el país en donde más asuntos de tratados internacionales tributarios se litigan, porque en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y otros, involucran cuestiones tributarias como los aranceles. La Suprema Corte de Justicia puso en nuestras manos un gran instrumento: el control difuso de la constitucionalidad y la convencionalidad. Mis últimas obras académicas han sido en relación con ese tema. En cuestiones de Derechos Humanos ya hemos sacado varias sentencias, ¿Qué hay de derechos humanos en materia tributaria? Todo. Y en los Tratados para evitar la doble tributación, ¿hay algo de derechos humanos? Claro, ahí está evidente el principio de no discriminación”.

Su gran pasión y meta en esta etapa profesional de su vida nos la expresó con estas palabras: “El Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa es de excelencia, honesto, transparente, trabajador eficiente y eficaz, ¿Qué es lo que tenemos que hacer quienes tenemos la honra de participar en el Pleno Jurisdiccional y en la Junta de Gobierno y Administración? Nuestro deber es darle a toda esta gente buena que está con nosotros todos los elementos para que su trabajo sea lo mejor posible. Sabemos que ponen todo su esfuerzo. Es nuestro deber poner en sus manos todos los apoyos e instrumentos necesarios para que puedan hacerlo. Tengo como meta consolidar aún más el juicio en línea, buscar una adecuada relación entre personal administrativo y jurisdiccional. Estamos dándole prioridad obviamente a todo lo que es jurisdiccional”.

Manifiesta que tiene un gran reto, emprender una seria y profunda labor de capacitación.  Por eso la capacitación es una de las máximas prioridades del Tribunal. Confiamos en el Centro de Estudios del Tribunal, que ahora dirige Carmelita Arteaga, una fiscalista de amplia experiencia y gran preparación.

Un Tribunal de Puertas Abiertas

Su frase final fue: “Deseo transmitir a los lectores de la Revista Consejero empresarial que tienen en esta loable y gran institución mexicana un órgano jurisdiccional limpio, transparente, imparcial, equitativo, eficaz y eficiente. Una institución que siempre ha puesto todo lo que está de su parte, para que en cada litigio la calidad de las resoluciones y la transparencia en el ejercicio de las responsabilidades de sus integrantes estén fuera de toda duda. Siempre hemos sido un tribunal de puertas abiertas, por eso todas nuestras sesiones de la Sala Superior son públicas, puede asistir quién quiera sin tener que pedirle permiso a nadie. ¡Aquí todo mundo puede venir cuando lo necesite!. Durante más de 77 años la sociedad mexicana ha creido en nosotros y no la vamos a defraudar. Nuestra visión es servir a México”.

 

Estrevista realizada por Estrategia Aduanera

 

 

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